lunes, 18 de agosto de 2014

Nursery Cryme - Genesis (1971)

Nota: 8+

Lista de canciones:

1) The Musical Box
2) For Absent Friends
3) The Return Of The Giant Hogweed
4) Seven Stones
5) Harold The Barrel
6) Harlequin
7) The Fountain Of Salmacis

Mejor canción: THE MUSICAL BOX

Es posible que Nursery Cryme sea el embrión del gran Genesis de Gabriel, Banks, Rutherford, Hackett y Collins. De hecho, es en este álbum en el que se sustituye al guitarrista y al batería originales para que entren en el grupo dos de los mejores de la historia del instrumento que tocan, Steve Hackett y Phil Collins. Si tenemos en cuenta que el grupo alcanza la cima en Selling England By The Pound, podemos decir que todo lo que pasó en ese álbum se podía ir intuyendo aquí. ¿Qué características tiene el Genesis de Gabriel? Pues una de las más claras es la división del álbum en canciones cortas y grandes épicas, que son las canciones principales de cada álbum. Pues eso ya pasa en este álbum, tenemos tres grandes épicas y cuatro canciones cortas de relleno (aunque una de ellas, Harold The Barrel, es especialmente buena). Pero también hay cosas que diferencian este álbum de lo posterior. Por ejemplo, aquí se nota la falta de piano, instrumento que sobresale en Selling England. La atmósfera de este álbum es distinta, menos moderna, más barroca, cosa a la que contribuye la portada del disco. Eso sí, se nota que es un álbum muchísimo más limitado: más plano, con menos variantes, menos dinámico. Eso hace que resulte más monótono que Selling England. Otra diferencia son las letras. En Selling England encontramos letras más terrenas, más cotidianas, mientras que aquí las letras son más ficticias, más extraterrestres. Solo hay que ver las letras de las tres épicas: un niño muerto que se reencarna en un viejo, un perejil gigante que amenaza con destruir a la población o, la más suave, un bonito mito griego. No sabría decir cuál de las dos temáticas prefiero, en todo caso, cuando tienes a un letrista del nivel de Peter Gabriel (al nivel de los mejores), puedes estar seguro de que escribirá grandes letras de cualquier temática. Mitos, cuentos, críticas a la sociedad, odas a libertadores sudafricanos... Da igual, el tío es un superclase.

Voy a analizar las canciones. Como en Genesis lo importante son las épicas, las dejaré para el final para analizar ahora las cuatro canciones cortas.

La primera, la más corta de todas, For Absent Friends, es cantada por Phil Collins. Se trata de una balada acústica, pequeña pero muy hermosa, con una gran melodía y fenomenalmente interpretada por el, entonces, batería de Genesis.

Seven Stones es la más larga de las canciones cortas, con cinco minutos, y la verdad es que no es mi favorita. Pero en sus cinco minutos de duración alberga momentos hermosos, como el estribillo. Pero quizás sea demasiado larga para lo que tiene que ofrecer.

Harold The Barrel es de largo el mejor tema corto de este álbum. Se trata de una comedia sobre un tío que quiere suicidarse tirándose desde la ventana mientras los vecinos le piden que baje. El tema está fantásticamente realizado, los arreglos son simplemente perfecto y Peter da una clase de como cantar teatralmente. Una de sus especialidades. El tema dura tres minutos y le da mucha fluidez al álbum.

Harlequin es un tranquilo tema acústico. No aporta mucho, pero como pasa con las demás canciones cortas excepto, por supuesto, Harold The Barrel, tampoco resta y tiene momentos bonitos.

Vamos ahora con las tres grandes épicas de este álbum, que son las que verdaderamente le dan nivel a este disco.

El álbum abre de forma tremenda con The Musical Box, la más larga de las tres. La letra de este tema es, simple y llanamente, enferma. Una niña, Cynthia, mata a otro niño, Henry, decapitándolo con un palo de cróquet mientras jugaban. Pero Cynthia encuentra la cajita de música de Henry, abriéndola, sonando una famosa canción infantil, Old King Cole. En ese momento, Henry resucita, pero envejece de forma muy rápida y solo le quedan de niño los ojos y la mente. Henry intenta violar a Cynthia, entonces llega la niñera, que le arroja a Henry la caja de música, destruyéndolos a ambos. Musicalmente, el tema comienza muy lenta, pero cuando arranca de verdad... Madre mía. Steve Hackett en una de sus mejores actuaciones. Se le nota especialmente diabólico en este tema. Directamente, hace lo que le da la gana con la guitarra. Increíble. La voz de Gabriel bien, en su línea. Aunque el tema tenga momentos mejores que otros, en general está muy bien y no tiene grandes momentos de aburrimiento. Y destaco, sobre todo, su gran final. El órgano que estaba de fondo pasa a sonar a tope, mientras que Gabriel grita: "Why don't you touch me? / Touch me / Why don't you touch me? / Touch me / Touch me now, now, now, now, now / Now, now, now, now, now". Una orquestación perfecta de la cual Beethoven estaría orgulloso. Así se acaba un tema, señores.

The Return Of The Giant Hogweed sigue en la línea de grandeza de The Musical Box, y también en su línea de letras extrañamente extrañas. Va en serio: un perejil gigante amenaza con destruir a la población. Así me gusta, realismo en estado puro. No, es coña, me encanta la letra, Gabriel la canta de un modo distinto al que suele usar, y hace que la canción tenga vida. El tema se nota más cohesionado que The Musical Box, con menos bajos, aunque también tiene menos puntos que me hagan flipar, pero el tema, íntegro, es muy bueno. Sobre todo un gran solo de Mr. Hackett y otro gran final, con unos grandes órganos.

El álbum cierra con la tercera gran épica, The Fountain Of Salmacis. En este caso los tipos relajan un poco y la letra es un hermoso mito griego. También me gusta: un buen inicio, una buena actuación de Peter, la buena letra, y, sobre todo, un fantástico estribillo, de himno, que hace que sea una canción propia para terminar un álbum. Tiene una buena parte instrumental en medio, y, otra vez, destaca por un cojonudo final que nos deja boquiabiertos el último minuto de canción. Todos esos instrumentos, esa guitarra de Steve, esos coros... Increíble. Así se termina un tema, señores. Así se termina un álbum, señores.

En conclusión, aunque mucha gente critica el álbum por ser demasiado plano, sin las variantes de las qure Genesis haría gala más adelante, a mí no me aburre tal como afirma esa gente. Tres de las mejores épicas de Genesis están aquí, y uno de los mejores temas cortos también. Es verdad que los tipos mejorarían y perfeccionarían su música más adelante, alcanzando la cumbre en Selling England By The Pound, pero eso no me va a hacer, desde luego, desdeñar este álbum. El gran Genesis de Gabriel se comienza a construír aquí.

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